Cómo se manifiesta en la práctica
En la práctica, este error se manifiesta como equipamiento instalado más cerca entre sí de lo previsto en los planos, zonas de caída que se solapan con un camino, una valla o un elemento contiguo, o dimensiones de zona de caída correctas para el equipamiento tal y como se proyectó, pero no para el equipamiento tal y como finalmente se instaló. Una estructura de columpio desplazada treinta centímetros durante la obra, un tobogán orientado de forma distinta a la planificada o la sustitución de una pieza de equipamiento por otra con distinta altura de caída pueden anular, sin que nadie lo note, una zona de caída que sobre el papel parecía correcta.
Por qué es importante
Las zonas de caída, tal como las define la norma EN 1176, existen para reducir el riesgo de lesión durante el uso habitual y previsible del equipamiento, manteniendo un espacio libre a su alrededor por el que el niño pueda caer o moverse. Conceptos relacionados, como las zonas de seguridad y la altura de caída, se calculan a partir del equipamiento concreto y su altura real, no de una suposición general. Una zona de caída solo tiene sentido si refleja el parque tal y como se ha construido. Comprobarla únicamente contra el plano presupone que la ejecución siguió el proyecto al pie de la letra, y eso no siempre ocurre.
Qué comprobar antes de la apertura
Antes de abrir, confirme que las dimensiones de las zonas de caída corresponden al equipamiento realmente instalado en el emplazamiento, y no solo al que aparece en el proyecto original. Confirme que ninguna zona de caída se solapa con un elemento contiguo, un camino, una valla u otro límite del emplazamiento. Si el equipamiento se sustituyó, desplazó o modificó durante la instalación, el cálculo de la zona de caída debe revisarse de nuevo, en lugar de asumir que las cifras originales siguen siendo válidas.