Dos documentos, dos emisores
En la documentación del equipamiento de parques infantiles aparecen dos documentos de nombre parecido, pero de distinto peso. El certificado de conformidad lo emite un organismo de certificación independiente, por lo general acreditado conforme a la norma EN ISO/IEC 17065, tras haber evaluado el producto frente a los requisitos de la norma EN 1176. La declaración de conformidad la emite el propio fabricante, y en ella confirma, bajo su propia responsabilidad, que el equipamiento suministrado corresponde al tipo certificado y a los requisitos indicados. En terminología de evaluación de la conformidad, el primer documento es una certificación de tercera parte, y el segundo, de primera parte. La declaración acompaña al certificado y lo vincula a una entrega concreta, pero no lo sustituye.
Qué pedir y cómo comprobarlo
La administración pública debería exigir ambos documentos. Del certificado conviene comprobar qué organismo lo ha emitido, si ese organismo está acreditado para la certificación de productos, si el certificado corresponde al producto y a la configuración de la oferta, y si sigue vigente, dado que los certificados tienen fecha de caducidad y están vinculados a una versión concreta del producto. De la declaración de conformidad conviene comprobar si identifica con claridad el equipamiento suministrado, si hace referencia a la versión correspondiente de la norma y si se refiere al proyecto concreto, y no a una plantilla genérica. Si algo de esto no queda claro, es razonable pedir directamente aclaraciones al fabricante antes de continuar con el procedimiento.
Nota sobre documentos genéricos y documentos específicos del proyecto
No todos los documentos se elaboran con el mismo nivel de detalle, y esto varía según el fabricante y el mercado. Algunos documentos se elaboran por proyecto y partida, mientras que otros tienen un carácter más general. Ningún enfoque es incorrecto en sí mismo, pero al comprador público le interesa saber con qué tipo de documento se encuentra, ya que uno que identifica claramente el proyecto y el equipamiento suele ser más fácil de defender en una auditoría o inspección que uno que funciona como plantilla genérica. Los requisitos exactos pueden variar según el país y las circunstancias concretas de la contratación, por lo que en caso de duda merece la pena confirmar las expectativas con los asesores jurídicos o de contratación. Cuando el pliego exige la conformidad con la norma EN 1176, el comprador público puede pedir que se acredite mediante certificado de un organismo acreditado, y el licitador que no disponga de él está obligado, conforme a la normativa de contratación pública aplicable, a acreditar la conformidad por otros medios adecuados en las condiciones que dicha normativa establezca.