Un sistema dúplex aplica ambos procesos sobre el mismo elemento, primero el galvanizado en caliente y después el lacado en polvo sobre la superficie galvanizada. Es la combinación que se especifica con más frecuencia para el acero de parques infantiles exteriores donde se necesitan tanto una resistencia a la corrosión a largo plazo como un aspecto determinado.
Por qué esta combinación es habitual en el equipamiento de parques infantiles exteriores
La lógica del sistema dúplex es sencilla: cada proceso realiza la tarea para la que es más adecuado. La capa de cinc se encarga de la resistencia a la corrosión, incluida en bordes cortados, soldaduras y superficies internas, y sigue protegiendo el acero electroquímicamente incluso cuando más adelante se produce un daño en el lacado en polvo. El lacado en polvo aporta color, estabilidad UV y un aspecto de superficie liso y uniforme, además de una barrera física adicional sobre el cinc. Juntas, ambas capas compensan sus limitaciones respectivas. Un arañazo que atraviesa el lacado en polvo sigue terminando en acero galvanizado y protegido, y no en metal desnudo, lo que supone un resultado muy distinto al de un arañazo que atraviesa un lacado en polvo aplicado directamente sobre acero desprotegido.
Por eso el sistema dúplex es una recomendación habitual, y no un extra fuera de lo común, para el equipamiento de parques infantiles que debe funcionar de forma fiable en un entorno exterior no controlado durante muchos años, especialmente en climas con humedad elevada, precipitaciones abundantes o exposición a la sal.
Dónde son clave la preparación de la superficie y la adherencia entre capas
La eficacia del sistema dúplex depende de lo bien que estén compatibilizadas ambas capas entre sí, no solo del hecho de que se hayan aplicado las dos. El acero galvanizado tiene un perfil de superficie y unas propiedades químicas distintas a las del acero desnudo, por lo que suele requerir un pretratamiento específico, a veces un rugosado de la superficie o una imprimación compatible, para que el lacado en polvo disponga de una superficie a la que pueda adherirse correctamente. Una mala adherencia entre la capa de cinc y el lacado en polvo puede provocar desconchados o formación de ampollas, lo que no tiene relación con la resistencia a la corrosión del cinc en sí, pero perjudica el aspecto y, con el tiempo, el valor protector de todo el sistema.
Para quien redacta la especificación técnica, esto significa que la mención a la protección dúplex en una ficha técnica vale tanto como valgan la preparación de la superficie y el control del proceso que hay detrás. Dos elementos, ambos descritos como "galvanizados y con lacado en polvo", pueden comportarse en la práctica de forma muy distinta, según lo cuidadosamente que se haya gestionado la transición entre capas.