Nada de lo anterior significa que el anteproyecto sea innecesario o que deba saltarse para pasar directamente a redactar el pliego técnico. Ambos documentos deben funcionar juntos, uno detrás del otro.
Orden habitual
En un proyecto típico de parque infantil público, el anteproyecto llega primero. Su función es alinear a los distintos agentes en torno a la visión, la distribución y el alcance general, y suele ser también el documento que se utiliza para la consulta pública, la participación ciudadana o la aprobación inicial del presupuesto. Una vez aprobado el anteproyecto, sigue el pliego de prescripciones técnicas, que convierte el anteproyecto aprobado en un documento vinculante y listo para la licitación, al que los proveedores realmente responderán. A partir de ahí, el proyecto entra en el propio procedimiento de licitación, en el que el pliego técnico se convierte en la base para comparar las ofertas de los proveedores. Esa fase de comparación, incluyendo cómo valorar lo que proponen los distintos licitadores frente a un pliego común, se trata específicamente en «Cómo comparar de forma justa las ofertas de contratistas de parques infantiles».
Qué puede cambiar entre las dos fases, y qué no debería cambiar
Es normal, y esperable, que ciertos aspectos cambien entre la fase de anteproyecto y la fase de pliego técnico. A medida que se completan los estudios de viabilidad, se ajusta el presupuesto, se evalúan correctamente las condiciones de la parcela como el tipo de terreno, el drenaje o el acceso, y se concretan las normas aplicables y los requisitos documentales, ajustar el anteproyecto original es una parte habitual del buen desarrollo del proyecto. No es una señal de que algo fue mal en la fase de anteproyecto.
Lo que, en cambio, no debería cambiar es la intención y el alcance fundamentales sobre los que se pusieron de acuerdo los distintos agentes. El pliego técnico no es un trámite que confirme sin más todo lo que mostraba el anteproyecto, pero tampoco debería convertirse en un proyecto completamente distinto. Su función es trasladar la visión aprobada a una forma que realmente se pueda construir, contratar y verificar, ajustando los detalles según sea necesario, pero manteniéndose fiel a lo acordado.