
Urban Structure
Un parque infantil que no importa un motivo al espacio, sino que extrae su lógica y la reinterpreta a través del juego.
El contexto no es un telón de fondo. El contexto es el material.
El proyecto del parque infantil en Trogir toma como punto de partida la especificidad de su entorno, un tejido urbano mediterráneo denso, en el que un espacio de juego no está aislado, sino entretejido en la vida cotidiana de la ciudad.
A diferencia de los enfoques temáticos o narrativos, la idea rectora aquí no fue importar un motivo al espacio. Fue lo contrario: extraer la lógica del lugar y reinterpretarla a través del juego. La ciudad como punto de partida, la arquitectura como herramienta, el juego como resultado.

Sencillez de forma, complejidad de experiencia.
El elemento central del parque infantil es una única estructura compacta, de desarrollo vertical, que se percibe sencilla, casi monolítica, en su expresión. Su verdadera complejidad, sin embargo, no está en su forma, sino en la manera en que se ha moldeado su envolvente.
La estructura de madera consiste en lamas verticales dispuestas rítmicamente cuyo espaciado varía gradualmente. Esta sutil modulación crea una estratificación, desde zonas más cerradas e íntimas hasta secciones más abiertas que se comunican visual y espacialmente con la ciudad circundante. El resultado es un filtrado del espacio, la luz y las vistas, sin necesidad de ningún elemento adicional.


El color como referencia, no como decoración.
Se introduce una capa adicional de interpretación mediante el pintado selectivo de lamas individuales. Estos acentos cromáticos no son decorativos, son una referencia al contexto. Los tonos y el ritmo de los colores se toman de los edificios residenciales circundantes, y en particular de sus tejados. De este modo, la estructura se convierte en un reflejo abstracto del paisaje urbano que habita.
No copia la ciudad. La absorbe, y la devuelve en una nueva forma.

Una envolvente que no lo revela todo de una vez.
El interior de la estructura está organizado como una serie de espacios interconectados de diversos niveles y carácter, plataformas, pasadizos, elementos de escalada y toboganes, que se revelan a través del movimiento. El volumen exterior no revela de inmediato su función. Eso no es un descuido. Es una decisión.

Experiencias diseñadas

Estructura vertical central
Una forma compacta y monolítica con una envolvente de madera rítmica. El foco visual y espacial de todo el parque infantil, legible desde la distancia, lleno de sorpresas en su interior.

Envolvente rítmica de lamas verticales
El espaciado variable de las lamas crea una gradación entre lo cerrado y lo abierto, lo íntimo y lo público. La luz se filtra, las vistas se dirigen, y la estructura adquiere un carácter que cambia según el ángulo desde el que se observa.

Acentos de color
Las lamas pintadas selectivamente toman sus tonos y su ritmo de los tejados circundantes. La estructura se convierte en un reflejo abstracto del paisaje urbano, una referencia sin imitación.

Sistema de plataformas y pasadizos
Los espacios interiores de diversos niveles y carácter se revelan a través del movimiento. Plataformas, elementos de escalada, pasadizos y toboganes están organizados como una secuencia de situaciones, no una lista de funciones.

Elementos circundantes y superficies abiertas
Columpios, zonas de descanso y superficies abiertas están dispuestos estratégicamente alrededor de la estructura central. Un equilibrio entre actividad y permanencia, para jugar, socializar o simplemente observar.
Una ciudad, reinterpretada a través del juego.
Desarrollo físico
Trepar, atravesar distintos niveles y descender por los toboganes ponen en juego la coordinación, el equilibrio y la conciencia corporal, todo integrado en una estructura que nunca repite el mismo reto dos veces.
Juego social
Las plataformas, pasadizos y superficies abiertas alrededor de la estructura central invitan a los niños a jugar, negociar rutas y compartir el espacio simultáneamente, a su propio ritmo.
Confianza a través de la exploración
La estructura no revela su interior de una sola vez. Cada nuevo pasadizo o abertura descubiertos mediante el propio movimiento de un niño es un pequeño hallazgo, y un pequeño acto de confianza.
Conexión con el lugar
Los acentos de color se toman de los tejados de los edificios circundantes. Un niño que juega dentro de la estructura está, sin saberlo, jugando dentro de una imagen de su propio barrio.

Madera en una ciudad mineral.
La materialidad del proyecto subraya aún más su relación con el contexto. El uso de la madera aporta calidez y tactilidad, creando un contraste con la estructura dura y mineral de la ciudad, a la vez que la mantiene completamente intacta.
La madera no se eligió como un contraste que se opone a la piedra. Se eligió como un contraste que la complementa, como un elemento que añade a la ciudad una capa que le falta: calidez al tacto, cambio con las estaciones, color que envejece y solo se enriquece.
El proyecto no intenta dominar el espacio, sino interpretarlo. La sencillez de la forma esconde una complejidad de experiencia que se revela a través del ritmo, la luz y el movimiento.
La expresión arquitectónica como medio de juego, no como su telón de fondo.
El parque infantil no está concebido como un objeto independiente, sino como una extensión del tejido urbano. No interrumpe la ciudad, la continúa, a otra escala y con otro propósito.
Al final, este es un proyecto que no les dice a los niños qué hacer. Les dice dónde están, y les deja todo lo demás a ellos.
¿Listos para diseñar juntos el espacio?
Cada proyecto comienza por entender el espacio y a las personas que lo utilizarán. Tanto si está planificando un proyecto como si está explorando ideas, aquí es donde comienza la conversación.


