Superficie en planta del equipamiento frente a zona de seguridad
La superficie en planta del equipamiento es el espacio físico que ocupa la propia estructura sobre el terreno: placas de cimentación, postes, contorno de la plataforma. La zona de seguridad es el espacio adicional alrededor de esa superficie que debe permanecer libre y contar con el pavimento adecuado. La norma EN 1176-1 denomina a ese espacio "espacio mínimo" y lo divide en el espacio que ocupa el equipamiento, el espacio libre por el que se desplaza el usuario cuando el equipamiento le impone un movimiento, y el espacio de caída, por el que pasa el usuario al caer desde una parte elevada. Como orientación para una planificación temprana, el espacio de caída se extiende como mínimo 1,5 m alrededor de las partes elevadas del equipamiento, y para alturas de caída libre superiores a 1,5 m aumenta según la fórmula 2/3 de la altura de caída + 0,5 m. En el equipamiento con partes móviles, como los columpios, la zona suele extenderse considerablemente más en el sentido del movimiento que lateralmente, ya que el área de riesgo del asiento oscilante no es simétrica, sino que depende de la dirección del movimiento.
Es fundamental entender que la zona de seguridad no es un margen opcional que el proyectista pueda reducir si la ubicación es estrecha. En la planificación se trata como parte integrante de la superficie real en planta del equipamiento, porque la dimensión exacta de la zona de cada elemento depende de su altura de caída libre y de su patrón de movimiento, y debe confirmarse conforme a la parte correspondiente de la norma y a la especificación del fabricante para ese producto concreto, y no suponerse a partir de un producto similar. Para una explicación completa de cómo se determinan la altura de caída libre, el espacio de caída y el espacio libre, y de por qué no pueden estimarse a ojo, consulte el artículo sobre zonas de seguridad del parque infantil y altura de caída.
Solapamiento de zonas de seguridad entre equipamiento contiguo
Cuando dos elementos de equipamiento se instalan próximos entre sí, el solapamiento de sus zonas se rige por las reglas de la norma. Los espacios de caída pueden solaparse en la mayoría de los casos, aunque no cuando existe movimiento forzado, y cuando los elementos contiguos tienen distintas alturas de caída, es de aplicación la superficie de impacto mayor. Los espacios libres del equipamiento con movimiento forzado, como columpios y toboganes, no pueden solaparse ni entre sí ni con el espacio de caída de otro equipamiento. En la práctica, esto significa que precisamente el equipamiento con movimiento forzado es el que más incrementa la superficie necesaria, y que el primer boceto de distribución sobre el papel suele resultar más compacto de lo que se puede construir en la realidad, porque el proyectista que trabaja solo con las dimensiones de las superficies en planta, sin las zonas dibujadas a escala, casi siempre subestima la distancia que realmente exige el equipamiento.
Circulación, asientos y espacio de supervisión
Además del propio equipamiento y sus zonas de seguridad, un parque infantil funcional necesita también recorridos de circulación, de modo que los usuarios, y donde proceda también el personal de mantenimiento o los servicios de emergencia, no tengan que atravesar zonas activas para moverse entre las distintas partes del parque. La norma exige expresamente que las rutas peatonales principales no discurran por el espacio libre del equipamiento. También son necesarios puntos de asiento situados de forma que ofrezcan una visibilidad clara a los adultos que supervisan a los niños, ya que un banco colocado detrás de un obstáculo que dificulte el campo visual no cumple su función, y un banco situado dentro del espacio de caída es, además, un obstáculo que la norma no permite. La planificación de la visibilidad y la supervisión se aborda en detalle en el artículo sobre los errores más comunes en la planificación de parques infantiles, y debe tratarse como un componente real del cálculo de espacio de la ubicación, y no como algo que se encaje después en el espacio que quede libre tras colocar el equipamiento.
Reserva de espacio para futuras adaptaciones
Un parque infantil planificado en el mínimo absoluto de superficie que exige el listado inicial de equipamiento no deja margen para añadir equipamiento más adelante, adaptar una distribución que tras la ejecución resulte poco funcional, o mejorar la accesibilidad en el futuro. Prever cierto margen por encima del mínimo calculado suele ser una práctica de planificación razonable, especialmente para ubicaciones públicas e institucionales que se espera que permanezcan en funcionamiento durante muchos años y que a lo largo de ese tiempo pueden necesitar modificarse y evolucionar.